17 noviembre 2011

Quizá

 pese al interminable silencio podía saber cada una de las cosas que había vivido durante esos meses, ni ella misma sabia el momento justo en el que sus rodilla chocaron contra el gélido y duro asfalto, pero las heridas hablaban por si mismas, so blanquecina cara y sus profundas ojeras decían que eran ya varios los días que Morfeo no le recibía igual que antes también era señal que pese al remordimiento grabado en la frente y como no en sus ojos aguamarina había vuelto a conversar con  la risa de un cigarro, el frió anclado en sus cada vez mas visibles huesos me indicaban que aquellos brazos que tanto calor le dieron ahora no eran tan cálidos y pese a los suspiros que cada tanto hacia indicando que su maltrecho corazón le daba pequeñas punzabas en seña que seguía ahí, no perdía su maravillosa sonrisa,realmente eso es lo que me hizo admirarla, que continuaba a pesar de todo, seguía camando aunque se muriese del miedo y no supiese si así llegaria algún lado, sonreía a todo el mundo al cielo al mismísimo aire que respiraba, estaba tan cansada de llorar, que solo le quedaba sonreír quizá nunca seria la misma pero eso no le permitiría dejar de intentarlo, estaba dispuesta a dejarse la piel, dejarse la vida por un pedazo de cielo.

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